SONETOS PARA EL FIN DEL MUNDO CONOCIDO

Javier Gilabert y Diego Medina

OBRA SOCIAL
Todos los beneficios obtenidos con la venta de este libro se destinarán a la ONG
Médicos del Mundo España

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Durante el confinamiento que sufrimos en España por culpa de la pandemia provocada por el COVID-19 (15.03-21.06.20) los poetas Diego Medina Poveda y Javier Gilabert comenzaron a escribir sonetos a cuatro manos en redes sociales, poemas que, inspirados en las circunstancias tan terribles que se vivieron durante esos meses, intentaban reflejar sus sensaciones, plasmar la realidad distópica que les tocó vivir. Esos poemas, algunos escritos al alimón y otros de forma individual, cristalizaron en ‘Sonetos para el fin del mundo conocido’ (Esdrújula, 2021), un libro que han dedicado a los sanitarios, grandes protagonistas en estas circunstancias, y cuyos beneficios han decidido donar a la ONG «Médicos del Mundo»

Sinopsis

“Como la poesía surge del dolor, dos poetas, el granadino Javier Gilabert y el malagueño Diego Medina Poveda, han escrito al alimón Sonetos para el fin del mundo conocido, que responde a sus sensaciones del tiempo de confinamiento, a lo que sintieron viviendo esta situación desoladora, a este océano de lágrimas de millones de personas que es un río que no cesa. Hay poemas escritos a cuatro manos y otros por separado pero complementándose siempre, con una inusual coherencia que es lo que interesa a la obra y que evidencia que ambos han intentado ponerse en la piel del otro, del vecino, del amigo o del desconocido.

Por todos y para todos, mi deseo de que estos Sonetos para el fin del mundo conocido sirvan de bálsamo, de paz, de concordia y de reflexión; que sean una mano tendida con una rosa blanca purísima a un porvenir que no sabemos adónde nos va a llevar, pero que necesitamos imperiosamente que nos devuelva la esperanza en la bondad del ser humano y esa fe perdida en nosotros mismos.”

Remedios Sánchez

Opiniones

El culto al lenguaje de las cifras y las estadísticas, a las «neolenguas» que se insertan en nuestra cotidianeidad comunicativa lastrando el poder de la expresión y acotando nuestro  pensamiento, ha salido a relucir, y con mucho brillo, en esta época de pandemia. En este libro, sin embargo, la muerte no es un número; aquí no se trata de hacer guarismos de la tragedia, sino que, a través del arte, se busca trascenderla en su dimensión humana. Para ello, la poesía es el camino y el soneto la forma elegida como máxima expresión de ese lenguaje poético que engarza en el significado una melodía y un ritmo propio en el que recrearse.  Somos conscientes, y con humildad lo reconocemos, que llegar a la excelencia poética ha sido imposible; en este sentido, aceptamos la derrota desde el principio, pero nuestro cometido era otro: construir un refugio humano  desde donde sublimar el dolor y arrojar luz con la palabra. Esa ha sido nuestra victoria. Que estos Sonetos para el fin del mundo conocido sirvan como testimonio poético de un tiempo aciago.

La actual pandemia ha puesto fin al mundo conocido forzándonos a
cuestionar la realidad que dábamos por sentada. Un virus letal e invisible
nos ha hecho mirar al dolor cara a cara y poner a prueba nuestros valores
comunitarios. Estamos viviendo una distopía, pero no de zombis ni de
alienígenas; ahora los seres humanos somos protagonistas y debemos
revisar ese adjetivo que un día nos atribuimos. Javier Gilabert y Diego
Medina se sirven de una forma poética canónica y familiar, el soneto, como
territorio para explorar este proceso de desfamiliarización, diluyendo sus
límites cartográficos para trazar un mapa contemporáneo del dolor, de la
otredad, de una catarsis comunitaria que arroje luz a estos tiempos oscuros.

En tiempos tan difíciles como estos, atravesando como estamos una pandemia y una crisis mundial sanitaria y económica que no parece tener fin, conviene mirar de cara el presente e imaginar un futuro algo más esperanzador. Y eso hacéis vosotros en este precioso libro, dejar constancia de unos tiempos nefastos con una obra poética que busca la compleja estructura del soneto, ese decir dorado que viste nuestra lengua de ritmo y coraje. La poesía, como decía Paul Valery, es una obra del alma, y como tal toca al ser humano en esas zonas donde más necesita repararse, dotando al espíritu de resistencia y a los ojos de claridad. Para mí, este año poesía y medicina se han convertido en disciplinas complementarias y necesarias para comprender el mundo, ayudándome a trascender la propia realidad para adentrarme en terrenos más profundos, que van más allá de lo tangible. Vuestros sonetos son ahora, como siempre y más que nunca, una poesía inserta en el presente que defiende la belleza sin dejar de nombrar los horrores que la conmina. Vuestros sonetos son, ahora y siempre, testimonio y bienaventuranza.

Además de la calidad de vuestros versos, me gustaría destacar la dedicatoria del libro: una muestra más de la generosidad que viste a los verdaderos poetas. Dedicar este libro y sus beneficios a Médicos del mundo y por extensión a todo el personal sanitario y a tantos voluntarios que han aportado su esfuerzo y trabajo en pos de un beneficio sanitario común, es algo fantástico y estremecedor. La salud de nuestros semejantes es la salud de nuestro futuro. Finalizo con un verso vuestro que es ejemplo de arrojo: «Sí, tú sigues aquí: te sostiene el amor». Que el amor nos sostenga y sostenga este proyecto. Gracias por haberlo sacado a la luz.

Reseñas

Acerca de Diego Medina Poveda

Nace en Málaga en 1985. Es licenciado en Filología Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid. Compagina su actividad literaria con la edición y la enseñanza. Ha trabajado como becario del Área de Publicaciones de la Biblioteca Nacional de España. Actualmente es profesor de español en la Universidad de Rennes 2 en Francia, en el Centro Cultural de Español de la misma ciudad y codirige la colección Monosabio de poesía y narrativa que edita el Ayuntamiento de Málaga. Ha sido accésit del premio Adonáis de poesía en 2019 con el libro Todo cuanto es verdad (Rialp, 2020). En 2018 obtuvo el Premio Manuel Alcántara en su XXVI edición con el poema «Contrapicado», posteriormente el poema se ha traducido al francés, italiano, catalán, bretón, inglés y escocés. En 2010 logró el premio Malagacrea de poesía con el libro Las formas familiares, y el premio Cero de poesía en 2014, fruto del cual publicaría el libro He visto la vida más humana (2015). En 2016 obtuvo el primer premio de poesía de la Universidad Autónoma de Madrid, y en 2017 es galardonado con el primer premio de poesía María Zambrano (UNED y Fundación Unicaja) con el libro A pesar del frío, publicado por la editorial El Toro Celeste. En 2009 publicó el libro de poesía Urbana Babel (Colección Monosabio). En 2017 publica en la Colección Puerta del Mar el libro de poesía Mar de Iroise. Su poesía ha sido recogida en diferentes antologías y revistas.