El poeta y periodista cultural Braulio Ortiz Poole me entrevista para el Diario de Sevilla con motivo de la presentación de El magisterio de los árboles en la capital hispalense:
«En uno de los hermosos poemas que contiene El magisterio de los árboles, la obra con la que el granadino Javier Gilabert ha ganado el Certamen Rafael de Cózar de la Universidad de Sevilla, un hombre encuentra un olivo moribundo y desahuciado en la basura y se lo lleva a su casa con la esperanza de que esa planta recobre con algunos cuidados el vigor que un día tuvo. Ese pálpito, tiempo después, se cumplirá. “Ha crecido hasta alcanzar / la altura de mi hijo, / y no hay día que al mirarlo no piense / que es un digno heredero / de los viejos olivos / cuya raíz sostiene nuestra historia”.
El renacer y el modo en que la vida termina brotando pese al duelo atraviesan un libro sereno y emotivo que edita Espuela de Plata, y que Gilabert presenta hoy, a las 19:00, en el Centro de Iniciativas Culturales de la Universidad de Sevilla (Cicus). Una obra que habla de “los valores que aprendemos mientras observamos los árboles: la esperanza, la paciencia, el saber escuchar”, resume el creador, reconocido por su anterior obra, Todavía el asombro, con el Premio Blas de Otero-Ángela Figuera. A lo largo de las páginas, el poeta se conmueve con el “tesón” de un granado, trasplanta una higuera con orgullo y oye “a golpe de silencio y de tijera” la forma en que elige un bonsái estar en el mundo. “Me cuesta dar por muertos a mis árboles. Después de muchos años, he aprendido / que no suelen rendirse finalmente”, proclama en un fragmento titulado Dignidad. Asistir a los prodigios de la naturaleza “me ha dado un montón de enseñanzas, de ahí el título”, asegura Gilabert, que por su experiencia sabe que “un jardinero se convierte, de algún modo, en jardín”. […]»
La entrevista completa en este enlace.