El poeta madrileño Javier Mateo Hidalgo reseña «El magisterio de los árboles en la sección de cultura del periódico digital «El imparcial».
«La calidad en la poesía se define como una suma de originalidad en el modo de entender las cuestiones universales y en la forma en que el volcarlas desde un sentido lírico queda ordenado en una estructura lógica y perfecta. Por todos estos elementos reunidos en su poética, el granadino Javier Gilabert (1973) ha sido merecedor del galardón otorgado desde el XXI Certamen de Letras Hispánicas Rafael de Cózar (Universidad de Sevilla). Su poemario ganador, El magisterio de los árboles, ha sido recientemente publicado por el prestigioso sello Renacimiento en su colección de apariencia clásica y elegante Espuela de plata. La querencia por estas plantas perennes de tallos leñosos en Gilabert es algo que forma parte de su día a día, pues el poeta cuida diariamente de su representación en miniatura: los bonsáis —éstos surgirán dentro del poemario, como veremos—. Es la forma más asequible que tiene de quererlos y respetarlos. Esta admiración espiritual la trasciende a través de la poética, como demuestra el presente volumen, quinto después de los dos escritos en solitario —En los estantes (Esdrújula Ediciones, 2019) y Todavía el asombro (Premio Blas de Otero-Ángela Figuera, El Gallo de Oro Ediciones, 2022)— y de los otros dos en colaboración: Sonetos para el fin del mundo conocido (Esdrújula Ediciones, 2021) —junto a Diego Medina Poveda— y Bajo el signo del cazador (Olé Libros, 2021) —junto a Fernando Jaén—.
El magisterio de los árboles supone la penetración en una flora que, como veremos, es tan variada como homogénea, pues toda ella desde sus múltiples diferencias nos habla de lo mismo: de los secretos del estar aquí y ahora. Para comprenderlos, urge detener nuestro ajetreado ritmo diario para contemplar el misterio que rodea a las plantas, el cual puede llegar a hablarnos con absoluta sinceridad. Dentro de este mensaje hay multitud de temas: la transmisión de ese aprendizaje a través de los hijos, el recuerdo de quienes a su vez nos anteceden y dieron la vida, el respeto y cuidado de los vegetales, el paso de las estaciones o la observación de otras características naturales. […]»
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