El poeta cordobés Antonio Luis Ginés escribe esta reseña para Cuadernos del Sur, el  suplemento cultural de Diario Córdoba:

Camino hacia la sencillez

Por Antonio Luis Ginés

Cómo mínimo asombro. Es la sensación más inmediata tras la lectura del segundo libro de este autor granadino. «Solo se trata de mirar, es el secreto,/ pues no basta con ver…» dice el sujeto poético casi al principio del libro, como toda una declaración de intenciones. Se trata de traspasar, de que esa lucidez no sea demasiado dolorosa y si luminosa, pero el sujeto lo tiene claro, no es solo hacia dónde tiene que dirigir el periscopio, sino la perspectiva -que ya evidencia una elección- elegida para visibilizar todo lo que entra en ese campo visual-sensorial.

Lo mínimo, lo más sencillo se revela como todo un acontecimiento. Pero no caigamos en la loa gratuita, quedándonos en el destello primero que nos deslumbra, detrás o al fondo hay más, y ese secreto se sugiere, permanece en estado latente, sin tener que desvelarse del todo. Poemas limpios de impurezas, todo lo sobrante no está, y eso va en beneficio de un mensaje más contundente, sin apenas fisuras. «Ojos, los del asombro. / Ojos, los de instante». La perplejidad de estar vivo y lúcido viene dada por esa inocencia de quien ve y refleja esa sensación, así nos llega sin filtros ni más adornos, conectando de manera casi inmediata con quien está al otro lado.

En no pocas ocasiones nos llegan estos pensamientos casi de forma aforística, como relámpagos en cuya breve descarga se concentra un sentido que no requiere más desciframiento que la propia carga significativa que lleva impresa: Vivir requiere ser olvidadizo.

Asombrarse es una tarea que estamos dejando de poner en práctica, y hacerlo desde la sencillez inocente va trazando un camino que también desvela las sombras, el miedo, los temores, pero del que se sale (‘La claridad viene del cielo’) cuando se adentra uno en la penúltima parte del libro, en un claro homenaje constante a Claudio Rodríguez. Los quiebros que Gilabert imprime en algunos momentos justifican las piezas: «Si se produce el vértigo, / la altura se transforma en el poema». Y la construcción de este camino hacia la sencillez guarda un poso de honradez, de hondura sin artificio, de saber encarar la emoción del instante y hacer que tome cuerpo frente a nuestros ojos, sin más pretensiones que la de emocionar o conmocionar, desde el instinto primero que se nos escapa.

‘Todavía el asombro’.

Autor: Javier Gilabert.

Editorial: El Gallo de Oro. Bilbao, 2023.

La reseña en este enlace.