El poeta cordobés Francisco Javier Guerrero reseña en la revista de cultura digital «Entreletras» El magisterio de los árboles:
«El árbol como método —del Asombro al Magisterio—
1.- Una poética de la continuidad: el asombro cambia de paisaje
Hay libros que comienzan a escribirse en otros libros. Es una buena pista para adivinar que un autor está construyendo más que un poema o un poemario, toda una obra. Así, Javier Gilabert empezó a escribir El magisterio de los árboles (Premio Rafael de Cózar), probablemente sin saberlo, en Todavía el asombro (Premio Blas de Otero), donde muchos de sus versos son esquejes como este:
El árbol muestra al despojarse
de lo que no precisa
la humilde entrega
del estar despierto.
Vivir no necesita más adornos.»
[…]
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